
Tengo que confesar que nunca creí en santa claus, pero me encantaba hacer creer a los adultos que si creía en el, sabia que mi papa era que el ponía los regalos en el árbol, ya que lo hacia cuando nosotros estábamos presentes, puedo decir que nunca me obligaron, ni jamás me dijeron que Papa Noel existía, pero es aquel espíritu de navidad que te hace ser parte de todo, que te hace creer lo imposible, aunque tu bien sabes que todo es mentira, que es imposible que alguien pueda repartir regalos en una sola noche a miles de niños en todo el mundo. Pero todo esto es navidad, es ser parte de la imaginación, de ese sueño, bueno por lo menos una vez al año se puede soñar a volver ser niño otra vez.
Pero eso si me quedo claro que la navidad es solo para los niños, lo sentí así una vez que deje de recibir juguetes, extrañaba aquellos 25 de diciembre en que todos salíamos al barrio a sacarnos cara por nuestros juguetes, eso era el chiste, ganaba el que recibía mas juguetes y así pasaron los años hasta que deje de ser niño y ya no recibía mas, pero nos quedamos con la otra parte de la diversión, de reventar cohetecillos, hasta que paso lo de mesa redonda y nos quitaron aquella diversión a todos, muy aparte de los fuegos artificiales también nos quitaron las luces de navidad ya que algunas personas le adquirieron terror a estas, por algún incendio no deseado. Y a los pocos años la navidad me agarro adulto, solo esperar que sean las doce, los abrazos, los buenos y malos regalos, las aburridas conversaciones de adultos y la inolvidable cena navideña, ya la navidad de ser divertida paso a ser estresante, de buscar los regalos para los ahijados, para los sobrinos que ves una vez al año, y esperar que aquel regalo sea el que el a soñado y no termine siendo un cachivache mas.


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