
La justicia argentina condena por primera vez a un sacerdote por delitos de lesa humanidad.
El ex capellán de la policía de la provincia de Buenos Aires, de 68 años, fue condenado a la máxima pena prevista por las leyes locales por participar en siete homicidios calificados, 31 casos de tortura y 42 privaciones ilegales de la libertad.
Durante la dictadura argentina (1976-1983), Christian Von Wernich recorría los campos de concentración pero no predicaba la paz... sino la matanza, por lo que todo el peso de la ley recayó sobre el religioso por la muerte de siete jóvenes.
"El cura del diablo" vestía sotana en vez de uniforme. En la dictadura militar argentina (1976 a 1983), el sacerdote católico Christian Von Wernich recorría los centros de torturas y bajo la apariencia de prestar consuelo espiritual a los detenidos, en verdad les arrancaba declaraciones y les lanzaba amenazas.
"Tienen que pagar por sus actos contra la patria. Ustedes le han hecho mucho daño al país. Tienen que abrazar su cruz, así como Jesús, por otros motivos. Porque el mal se cura con castigo", bramaba el sacerdote, apodado ‘El cura del diablo’, según sus víctimas, quienes sufrían la laceración de sus cuerpos.
¿Enviado de Dios?
Pero la matanza por la que todo el peso de la ley recayó sobre el religioso fue la de siete jóvenes estudiantes de secundaria en la ciudad de La Plata. Por entonces Von Wernich, de 69 años, era capellán de la Policía bonaerense que comandaba el general Ramón Camps, apodado ‘El carnicero de Buenos Aires’ por jactarse de eliminar a cinco mil opositores y guerrilleros.
Los jóvenes estudiantes estaban en manos de la Policía de Camps y, tras ser torturados salvajemente, Von Wernich los ayudó en la conversión mediante su singular asistencia espiritual.
Después de un año de cautiverio, hubo una cena de despedida a los siete jóvenes en la Brigada de Investigaciones y Von Wernich los bendijo. Por la madrugada fueron sacados con la excusa de ir al aeropuerto bonaerense de Ezeiza, pero nunca llegaron. En el camino fusilaron al grupo y Von Wernich volvió con la camisa manchada de sangre.
Antes de conocer el veredicto, Von Wernich rompió el silencio que mantuvo durante gran parte del proceso y, mediante citas bíblicas, aludió a la necesidad de "reconciliación" y apuntó contra quienes declararon en su contra. "El testigo falso es el demonio, porque está preñado de malicia", dijo, enfundado en un chaleco antibalas con el que se presentó en las audiencias.
IGLESIA CÓMPLICE. Medios argentinos aseguran que el caso de este cura es el mayor símbolo de la complicidad entre la Iglesia Católica y la dictadura de ese país. Pero no es el único caso: los vicarios castrenses designados por El Vaticano, Adolfo Tortolo y Victorio Bonamín, predicaban que Argentina debía "purificarse en un Jordán de sangre".
SATÁNICO. La cúpula episcopal consintió como forma ‘cristiana’ de eliminación los ‘vuelos de la muerte’, o sea arrojar a los presos políticos, vivos y dopados, al Atlántico desde aviones militares.


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